domingo, 26 de mayo de 2013

La Justicia Viene de los Pueblos


 Cristina Chiquin 
Foto Reportaje

Miles de ojos que miran
miles de bocas que gritan
no pasará el olvido
no pasará el silencio
no pasará el dolor…

El 24 de mayo miles de personas manifestaron su rechazo contra la resolución de la Corte de Constitucionalidad, esta dejó sin efecto la sentencia emitida el 10 de mayo por el Tribunal de Mayor Riesgo A, en donde se condenó a Efraín Ríos Montt a 80 años de cárcel por los delitos de Genocidio y delitos contra los deberes de humanidad. 


A pesar de ello la sentencia de los pueblos y la afirmación de los hombres y mujeres Ixiles sobrevivientes, así como de las víctimas, fue dada desde el momento en que los perpetradores realizaron los hechos. 
  

Pero es que la justicia no puede venir de las cortes y tribunales que este sistema alimenta, un sistema que ha sido el que ha despojado, asesinado y violado. Jamás podrán ser los funcionarios del terror quienes avalen la vida y la resistencia. 
 

 Son los pueblos los que hacen la justicia, son los pueblos los únicos que podrán juzgar  a quienes perpetraron contra  la vida. 
 

En los rostros de las mujeres y hombres ixiles, se puede reflejar el largo camino que han tenido que recorrer para reivindicar la memoria de sus familiares, sus cuerpos y su territorio. 
 
En ese camino por el reconocimiento de la Justicia y la verdad, se logró por primera vez en la historia, juzgar a un  ex presidente y a su jefe de inteligencia, fueron los testimonios de las mujeres y hombres  ixiles narrando quienes contaron su historia y lograron mostrar al mundo lo que se vivió durante esos años donde se impuso el silencio a través de la violación sexual, el asesinato, las masacres, la tierra arrasada y el desplazamiento forzoso. 
 
Sin embargo el silencio no duró para siempre, la voz de las y los desparecidos, de los masacrados y de las y los sobrevivientes se hizo escuchar frente a un tribunal. Y fue la verdad la que se impuso frente al genocidio y frente a los ojos de Efraín Ríos Montt que se escondió tras las garras de los depredadores. 


El olvido no puede llegar jamás, es necesario seguir  señalando con el dedo y la mirada puesta a militares, a la oligarquía y a los invasores que siguen matando impunemente al pueblo, hay que señalarlos porque ellos no cederán ni un paso, porque ellos moverán sus piezas en este  juego de ajedrez que es su sistema y que funciona a través de su gobierno. 
 

Por ello el “Sí hubo genocidio” es una constante que no debe cesar, porque la barbarie, las masacres, los asesinatos, la desaparición y el saqueo continúan y siguen siendo las mismas sombras con sus dientes afilados las que siguen devorando lo que queda.
  
A pesar de ello  el brillo de los ojos, la fuerza de las manos, las voces que cantan y gritan siguen resistiendo, miles de nombres, miles de rostros, miles de flores, caminan de cara a al terror para decir “No tenemos miedo”.
 

  Y para decir: sus leyes no son nuestras leyes, la verdad ha sido escuchada y seguirá latiendo en la lengua de la vida, porque la justicia vendrá siempre del pueblo, para saber que desde afuera, como han querido mantenernos, podemos hacerles temblar. 

 

Fueron ellos, los oligarcas, los militares, el gobierno, quien demostró que este sistema es funcional para unos pocos y que la justicia institucional es una víctima más de la devastación que han querido dejar bajo su paso. 
 

Pero la vara de los pueblos se levanta, la fuerza de los rostros de maíz demuestran que, a pesar de los muchos años que han perpetrado el genocidio, no han logrado romper la energía de los abuelos y abuelas que se  alojan en los corazones para decir que el camino es largo, pero que la vida sigue vibrando en esta tierra. 
 

Porque siempre floreceremos, una y otra vez, una y otra vez, hasta que rompamos la burbuja del olvido, hasta que la memoria y la verdad despierten a los sordos  y haga ver a quienes han querido estar ciegos.
 








CCR/eq

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