lunes, 15 de julio de 2013

Transnacionales de 500 años


Por Nelton Rivera. 
Las raices de una de las familias pertenecientes a la burguesia guatemalteca desde su llegada como inmigrantes ingleses se instalo con una fuerte inversion de capital para la produccion de café durante la revolucion liberal en Guatemala en pleno siglo XIX.
Los negocios de la familia Novella tienen su origen con la producción de la cochinilla y el monocultivo de café, es una larga historia vinculada a distintos momentos de acaparación, expropiación y despojo de tierras.
Catorce décadas después, en pleno siglo XXI la familia Novella continúa agenciandose de tierra y territorio de forma violenta, son dueños de la empresa Cementos Progreso S.A. con la que controlan el mercado del cemento en Guatemala, establecieron un monopolio y es la principal responsable que desde el año 2007 se profundizara la conflictividad social en las comunidades de San Juan Sacatepequez.

Pretende instalar una mega planta para aumentar su capacidad de producción del cemento y la construcción de una carretera que facilite el traslado de maquinaria para la ampliación de dicha obra que esta parcialmente paralizada y seguramente posterior comercialización. Como esta documentado en el artículo publicado en desInformemonos:  “Cemento y promesas sin cumplir para los mayas en Guatemala”

Siglo XIX
Para Marta Elena Casaús es durante el siglo XIX, a inicios del periodo Liberal que se van a incorporar las primeras familias de origen extranjero dentro del bloque de poder, especialmente alemanes e ingleses. “Con el cultivo del café, los extranjeros se incorporan al poder, como una fracción de clase modernizante y progresista en sus inversiones, aportando gran parte del capital necesario para dicho cultivo”.[1]
En ese contexto sus capitales serian motores que dinamizarian el modelo economico agroexportador, recibiendo grandes beneficios a partir de las nuevas leyes impulsadas por el regimen liberal.  “Unido al monopolio de los mercados más importantes de exportación, como lo eran Inglaterra y Alemania permitio a la casa Skinner-Klee ser la propietaria y exportadora más grande de cochinilla”.[2]
Contexto actual
La municipalidad de San Juan Sacatepequez, alcalde y consejales a excepcion de uno, operan a favor de las acciones de la empresa cementera. Desconocen a las autoridades legitimas de las Doce Comunidades y criminalizan la lucha pacifica de las mismas, memoriales y actas comunitarias que son deslegitimadas y desconocidas por el alcalde municipal, mas de una docena de audiencias entre autoridades comunitarias y la corporacion muncipal han tenido como resultado la indiferencia, frente a las agresiones constantes de la empresa y  los grupos pro cementera.
Tambien es evidente como esta familia y sus empresas logran que el poder ejecutivo respalde e impulse sus acciones en detrimento de la población organizada.
Para lograr instalarse, iniciar actividades de construcción de la planta cementera mueven facilmente la estructura del Estado para desentenderse de leyes y normativas en materia de minería y fondos públicos para construcción de infraestructura.
Ministros, asesores y gobernantes ponen todo su esfuerzo y los recursos del Estado para garantizar los intereses de esta familia. El presidente Otto Perez Molina quedo evidenciado frente al cuestionamiento publico de las autoridades comunitarias, durante la inauguración de los primeros trabajos del anillo regional,  como se documento en una nota de Prensa Comunitaria: Anillo regional aumenta la conflictividad en San Juan Sacatepéquez
En el año 2012 la empresa continúa realizando la construcción de la planta industrial a pesar del rechazo masivo de la población, recientemente esta misma empresa realizó un acto de inauguracion de la construccion de la planta, haciendose acompañar de las autoridades ancestrales de Chichicastenango, hicieron una ceremonia para pedir por la extracción minera que realizaran en ese lugar.
Frente a esta continua agresion las Doce Comunidades Kaqchikeles realizaron una serie de acciones, pronunciamientos publicos para solucionar los problemas generados por la empresa,  el Estado de Guatemala por su parte se hace de la vista gorda: La realidad de un pueblo no la define una empresa
La empresa insiste en la utilización de la violencia, desde el Estado de Excepción en el 2007 continuan las capturas de lideres comunitarios, siguen presentando denuncias en contra de lideres y lideresas, agresiones realizadas por trabajadores, grupos pro cementera promovidos y apoyados por la empresa, la opinión de ciertos análistas que buscan mediatizar la realiadad, respaldados por el CACIF.  Como se documenta ante las ultimas agresiones en el mes de julio 2013: Comunicado de las Doce Comunidades Kaqchikeles ante la detención de lideres y Autoridades Comunitarias


[1] Casaús Arzú,  Marta Elena. Guatemala: linaje y racismo. Tercera edición. Guatemala, julio 2007.
[2] Ibidem.

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