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viernes, 9 de agosto de 2013

9 de agosto día de los pueblos indígenas


 Por Nelton Rivera -Prensa Comunitaria. 
 
«Debemos asegurar la participación de los pueblos indígenas, tanto de hombres como mujeres, en todos los niveles de la adopción de decisiones. Ello incluye celebrar debates relacionados con un aumento en el ritmo de adopción de las medidas orientadas a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y la definición de la agenda para el desarrollo después de 2015.»


Las Naciones Unidas conmemoran cada 9 de agosto como el día de los pueblos indígenas,  pero este 2013 esta dedicado a las resoluciones, acuerdos  y convenios internacionales de los pueblos originarios e indígenas en todo el mundo, Guatemala a pesar de adscribirse a estos convenios internacionales y adoptarlos como normativas nacionales viola e irrespeta sistemáticamente  los derechos colectivos y humanos de los pueblos, ejemplo de esto ha sido el irrespeto a las Consultas Comunitarias en contra de la minería y mega proyectos realizadas por los pueblos a través de la aplicación del   convenio 169 de la OIT, entre otros. 
 
Demandas y reivindicaciones 
 
Organizaciones campesinas e indígenas, comunidades y pueblos este 9 de agosto realizan diversas actividades políticas en sus territorios, en el departamento de Totonicapan se encuentran reunidas autoridades de los pueblos,  en 10 puntos del país comunidades realizan tomas pacificas de carreteras en rechazo de las políticas implementadas por el gobierno. Organizaciones campesinas e indígenas también hacen sentir sus demandas y los pueblos a nivel nacional rechazan el modelo económico extractivo que el Estado de Guatemala pretende impulsar a través de la concesión de grandes extensiones de territorio a empresa nacionales e internacionales. 
 
 San Juan Sacatepéquez

Comunitarios y comunitarias de San Juan Sacatepéquez se movilizaron masiva mente al kilómetro 40 de la carretera interamericana  a la altura de Santo Domingo Xenakoj  para rechazar las instalación de la planta San Gabriel, este proyecto que aun no comienza su construcción pertenece a la empresa Cementos Progreso, esta empresa pretende construir una gigantesca planta de producción de cemento y de extracción de minerales. 
 
Más de 15 mil personas se encuentran cerrando la carretera interamericana en este punto,  autoridades gubernamentales y municipales se han negado a resolver la petición de desmilitarizan de San Juan Sacatepequez y de retirar a esta empresa del territorio. La toma pacifica de la carretera comenzó desde las primeras horas, al rededor de las 10 de la mañana se presento un contingente de fuerzas anti montines de la PNC,  la Radio Kastajibal informó que los agentes  pretenden dialogar con autoridades comunitarias para despejar el tramo carretero, sin que las y los comunitarios hayan desistido en su toma pacifica. 
 
Las doce comunidades maya Kaqchikeles rechazaron el aumento de la criminalizacion que el sector empresarial realiza en contra de su lucha y resistencia, campañas mediaticas en medios de comunicación a través de radio, televisión y prensa escrita. La judicializacion de lideres y lideresas comunitarias a través de denuncias en el Ministerio Publica, sumadas a mas de 6 años de persecusion y encarcelamiento de lideres comunitarios.

 Otras tomas pacificas durante este 9 de agosto
  •  Toma pacífica en la  ruta a las Verapaces en km 180 San Julian, Tactic, Alta verapaz.

  • Toma pacífica  en  la carretera a El Salvador, km 65 el Boqueron, Cuilapa, Santa Rosa, carretera que comunica de Jalapa a Mataquescuintla.

  • Toma pacífica en la  ruta al pacifico, km 37 cruce a San Vicente Pacaya, km 39 ingreso a Palin, km 113 Cocales, km 213 Las Victorias, Coatepeque.

  •  Toma pacífica  en la  ruta Interamericana, km 28 San Lucas Sacatepequez.
     
  • Toma pacífica  en el km 38 Santo Domingo Xenacoj. 
     
  • Toma pacífica  en el km 128 Los Encuentros, Solola.

  • Toma pacífica  en el km 113 cruce de cocales en ruta al pacifico y en km 180 cruce a San Julian ruta a Coban.

martes, 9 de julio de 2013

Vidas indígenas, se las lleva el modelo


JESÚS GONZÁLEZ PAZOS | MUGARIK GABE


Recientemente se celebró en Neuquén, territorio mapuche en Argentina, un encuentro internacional sobre estrategias indígenas para la defensa de sus derechos. Al mismo acudían organizaciones de diferentes países del continente americano a fin de compartir problemas y avances en sus respectivas luchas, así como dialogar sobre las posibilidades de fortalecer la coordinación. Esto último, desde la constatación de la coincidencia de las violaciones de derechos que sufren, especialmente las referidas a sus territorios y a la entrada en los mismos de las transnacionales extractivas, con el beneplácito de los respectivos gobiernos.
Un cartel que presidió una de las primeras sesiones de este encuentro tenía como título el de este mismo texto, salvo por el tiempo verbal: «Vidas indígenas, se las llevó el modelo». Mostraba fotografías de las personas indígenas muertas en estos últimos cuatro años en Argentina como resultado de la represión policial y otros ataques similares contra estos pueblos. Continuaba el escrito del cartel señalando además que se podría hablar de miles de «hermanos y hermanas» que hoy todavía mueren por enfermedades como la pobreza impuesta a muchas comunidades, la malaria o la tuberculosis. Pero también de los miles, no contabilizados por ninguna estadística oficial, que mueren a causa del glifosato con el que se fumiga los inmensos campos de soja en que países como Paraguay o la propia Argentina convierten miles de hectáreas de territorios indígenas tras favorecer la expulsión de sus habitantes originarios o, simplemente, arrinconarlos en mínimos espacios que acotan sus posibilidades de sobrevivencia. Mismo caso y situación creada para otras miles de muertes y personas enfermas por el cianuro de la megaminería o los metales pesados derivados de la explotación descontrolada de los hidrocarburos y que, en ambos casos, contaminan de forma intensa las tierras y las aguas.
Ahí está el caso de la empresa Chevron-Texaco que ha sido condenada por los tribunales a pagar una indemnización multimillonaria a los pueblos cofán, siona y criollo (más de 30.000 personas) de la Amazonía ecuatoriana por la criminal contaminación allí dejada tras años de explotación hidrocarburífera. Por supuesto, esta transnacional petrolera se niega a pagar y busca todos los subterfugios posibles, con la cobertura de muchas leyes internacionales favorables a este tipo de empresas, así como sus presiones políticas, para no responder a sus responsabilidades. Por cierto, hoy está negociando su entrada en Argentina y, entre otros, en los territorios mapuches que dejó Repsol y en los que las denuncias y exigencia de responsabilidades por parte de este pueblo también fueron continuas.
Y a todas esas muertes reales se le suman aquellas otras derivadas de las actuaciones de la fuerza pública, ya sean policías, ejércitos o grupos armados, en la gran mayoría de los casos para la defensa de los intereses económicos de las transnacionales o empresarios y terratenientes locales. Y esta situación se da de forma cada día más evidente y abierta, aunque invisibilizada en la mayoría de los casos por los grandes medios de comunicación, ya hablemos nuevamente de Argentina o de otros países como Colombia o Guatemala.
En suma, casos que vuelven a poner sobre la mesa la existencia continuada, reiterada y cada vez más agresiva de una constante violación de los derechos individuales y colectivos que a estos pueblos corresponden, en simple y justa igualdad con el resto de pueblos del planeta. Pero los intereses y búsqueda obsesiva y desenfrenada de beneficios económicos por parte de estos sectores, que caracterizan al modelo dominante neoliberal, no entienden de verdaderos derechos humanos. La única salvedad se opera cuando hablar de estos les reporta una posible mejor situación (un ejemplo es el debate abierto en Naciones Unidas sobre empresas y derechos humanos, copado y controlado por estos agentes económicos) en esa loca carrera por la explotación sin control de los recursos naturales (también de los humanos) y, como ya se ha indicado, la obtención de enormes beneficios económicos. Con este último objetivo se imponen continuamente medidas políticas y económicas, además de comerciales, que dejan de lado los derechos humanos de hombres, mujeres y pueblos.
Sin embargo y a pesar de toda esta situación, y de la cierta desaparición del discurso oficial de las agendas locales y/o internacionales de estos derechos (la crisis descubre hipocresías y evidencia lo vacío de muchos discursos antes abundantes y hoy demostrados como meramente retóricos en esta cuestión), los avances y resultados de la lucha indígena son evidentes e inocultables. Así, se puede afirmar que el paso que supone haber posicionado la situación de los pueblos indígenas en la agenda pública es un paso firmemente dado, importante e incluso ya sobrepasado en algunos aspectos, aunque resta todavía por caminar en esta dirección. En algunos casos para bien, como son los avances en los reconocimientos legales de esos derechos; en muchos otros casos, y como ya hemos visto, para mal, por la continua violación de los mismos. Pero, de una u otra forma, es un debate posicionado en las agendas políticas.
Pero por lo expuesto anteriormente al mismo tiempo se puede afirmar que falta alcanzar, entre otros, ese mismo posicio- namiento también y de manera evidente en las agendas de la justicia, para que esta responda de forma verdadera a los derechos de los pueblos indígenas. Lo anterior, tal y como se reconoce en tratados y convenios internacionales, así como en muchas constituciones y sus consiguientes desarrollos legislativos y jurídicos. Es evidente, pero hay que volver a denunciarlo para subrayarlo. Muchas de las actuaciones de la justicia, incluyendo el incumplimiento flagrante de un número amplio de sentencias, acuerdos o jurisprudencias, responden igualmente a la mayor preocupación de esta por la defensa de los intereses económicos de terratenientes, empresarios y transnacionales, así como a los poderes políticos que dan cobertura a estas actuaciones.
Se podría pensar que toda esta situación responde solo a lo hasta ahora descrito, es decir, a los intereses puestos en la riqueza de los recursos naturales que guardan muchos territorios indígenas. Y sin embargo, siendo así, hay además otras razones más profundas y pretendidamente invisibilizadas pero definitorias igualmente de estas acciones contra los derechos humanos individuales y colectivos de los pueblos indígenas. Hoy estos pueblos demuestran en todo el mundo su capacidad de sobrevivencia y su dignidad como tales. Pero también muestran, como sujetos políticos, sus alternativas al modelo dominante neoliberal ya hablemos en el orden económico, como en el político, social y cultural. Plantean propuestas y elementos teóricos, pero también prácticos, viables para otros modelos más justos, equitativos y respetuosos entre personas, pueblos y, de ambos, con el planeta que nos sustenta. Alternativas que se dirigen igualmente hacia el resto de la población no indígena, validándose hacia otros grupos y actores sociales. Así, se operan propuestas como las que encierra el paradigma del Buen Vivir como propuesta política y de vida, la construcción de verdaderos estados plurinacionales respetuosos de los derechos de los pueblos, la posibilidad de articular y estructurar otras economías plurales que no tengan como único eje central la propiedad privada y el beneficio a cualquier precio, o la recuperación del estado y del poder político de su responsabilidad ante sus sociedades y de control del poder económico y del mercado.
Por eso hoy nuevamente, las propuestas indígenas económicas, sociales y políticas, planteadas y asumidas en cada vez mayor medida por otros sectores, lo que facilita y empuja hacia el establecimiento de alianzas con gran capacidad de incidencia y movilización política, se encuentran en medio del camino de los intereses del capital internacional. Los poderes económicos, con la cobertura de muchos gobiernos, avanzan nuevamente en los territorios indígenas, como una nueva fase de un inacabado y continuo proceso de conquista y colonización, con la imposición sistemática de megaproyectos y expolio de los recursos naturales. De esta forma, los avances adelantados en derechos, ya hablemos de legislaciones nacionales o de los conseguidos en los espacios internacionales, se retrotraen por la constante violación de los mismos por parte de las transnacionales, la cobertura a las mismas de los gobiernos y la inefectividad de las sentencias judiciales y de las transformaciones políticas que no llegan, en la mayoría de los casos, a alcanzar realmente a estos espacios y pueblos.
Por todo lo anterior, sigue siendo urgente que se reconozcan plenamente y se ejerzan sin restricción la totalidad de los derechos para que la defensa del territorio, del autogobierno efectivo, de la totalidad en suma de los derechos que corresponden a los pueblos indígenas no sigan siendo motivo de muerte y destrucción física y cultural por parte de los poderes económicos, con la cobertura de demasiados poderes políticos.
Publicado en: Gara / 2013 julio 09

lunes, 1 de julio de 2013

Cemento y promesas sin cumplir para los mayas en Guatemala



Por Nelton Rivera - desInformemonos.org – Prensa Comunitaria. 



La intención prepotente de instalar y construir la mayor planta de producción de cemento del país  desde el año 2003 hasta la fecha generan una profunda conflictividad social, provocada por la empresa y el Estado frente al rechazo y organización de las doce comunidades Kaqchikeles. 


 

La militarización, criminalización, grupos paramilitares, rompimiento del tejido comunitario, desplazamiento de población, sumados a la construcción de esta planta cementera  y de una carretera “Anillo Regional” en San Juan Sacatepéquez son los mayores riesgos y amenazas que sufren cotidianamente las comunidades.[1]  

El Estado de Guatemala implementa la militarización del territorio de San Juan Sacatepéquez como la única respuesta para garantizar los intereses económicos de la empresa. Buscando la desarticulación de la oposición y resistencia pacifica a la misma, la encarcelación de los principales lideres y lideresas comunitarias, dejando libre el camino para el funcionamiento de la empresa. 

Frente a la militarización comunitaria y despojo de los bienes naturales las doce comunidades Kaqchikeles se encuentran en resistencia pacifica, además de la movilización permanente las comunidades trabajan arduamente por consolidar su propio modelo de desarrollo, mismo que pasa por la defensa del agua, la vida y el territorio.[2]
 
Ubicación de San Juan Sacatepequez

San Juan Sacatepéquez es uno de los 17 municipios que forman parte del departamento de Guatemala, esta ubicado en la región occidental del departamento y su población es mayoritariamente indígena, de ascendencia maya Kaqchikel.  En este territorio el pueblo Kaqchikel esta fuertemente organizado en doce comunidades, cada una de estas comunidades cuenta con sus propias autoridades comunitarias, alcaldes auxiliares  y comités.

A San Juan Sacatepéquez se le conoce como el municipio de “Las Flores”, en su territorio el pueblo Kaqchikel es uno de los mayores productores de flores, abastecen el mercado nacional y tienen una fuerte producción internacional. Además otra de las actividades económicas son los telares, la producción de muebles trabajados en madera y la agricultura. 

La llegada de Cementos Progreso S.A.

En el  año 2003  la empresa presentó ante el Ministerio de Energía y Minas –MEM- una solicitud para exploración en los municipios de San Juan Sacatepéquez, San Raymundo y San Martín Jilotepéque. El permiso (LEXR-820) se otorgó el 4 de agosto de 2005 y el 3 de abril de 2006 Cementos Progreso solicitó la licencia de la explotación que a partir de ese momento se llama “San José Micensa” en la finca San José Ocaña, de San Juan Sacatepéquez.[3] Los planes eran que se convirtiera en su planta de producción más grande, produciendo 2.1 millones de toneladas de cemento al año, esperando extraer materia prima aproximadamente por un periodo de cerca de cien años “para atender eficientemente el mercado nacional y regional y que su inversión superaría los U$200 millones”.[4] 

La Familia Novella 

Para Luis Solano la familia Novella tiene estrechos lazos con la familia Widmann a partir de sus coincidencias y financiamiento dentro del Opus Dei de la Iglesia Católica, siendo los Novella una de las principales financista de su fundación. Además de su trayectoria y participacion anti comunista y contra revolucionaria.[5]  Esta relación familiar y empresarial los vincula directamente con la conflictividad generada contra  comunidades maya Q’eqchís del Valle del Polochic desalojadas violentamente por los Widmann y la familia Pellas Chamorro (Nicaragua) en el año 2010 para garantizar el funcionamiento del Ingenio Chabil Utzaj. 

El matrimonio que se  gestó en 1954 entre Maegli Müeller y  María Marta Julia Novella Wyld, amplió el poder económico y político  de ambas familias. En 1996, obtendrán la  presidencia  de Cementos Progreso, núcleo  de la riqueza del Grupo Novella.[6]

Además son una de las familias que provienen de la  oligarquía criolla.[7] Desde 1901 se dedican a esta actividad industrial, primero en La Finca Pedrera – en el norte de la ciudad capital, actual zona 6- y después en Sanarate -actual departamento de El Progreso-. Ante la dificultad de mantener el virtual monopolio que había durado un siglo, se abrió a las tendencias de la transacionalización y en el año 2003 vendió el 20% de su capital a la suiza Holcim, la mayor cementera del mundo. [8] 


La Consulta Comunitaria [9]

Ante estas intenciones de Cementos Progreso, las autoridades comunitarias de las comunidades empezaron a buscar información sobre los efectos que la instalación de una planta cementera podría ocasionar en sus vidas, De las reuniones fue surgiendo la idea de organizar una consulta comunitaria, como ya se habían hecho otras en el país. Los representantes comunitarios solicitaron a la Municipalidad que se realizara una consulta, y ésta -en una actitud ambigua- aceptó que se realizara, pero en una fecha demasiado cercana como para que saliera bien: el 15 de abril de 2007.

Buscando información sobre impactos ambientales y cómo hacer la consulta, las autoridades comunitarias se encaminaron a la organización medioambiental Madre Selva, donde les dijeron que tenían que retrasarla, pues no había tiempo para hacer todo el trabajo previo necesario. La Municipalidad primero aceptó retrasarla al 13 de mayo, pero en una sesión cerrada realizada el 27 de abril, el Consejo Municipal acordó revocar la consulta.[10] Ante esta resolución, los vecinos de las 12 comunidades decidieron hacerla ellos solos, por sus medios. 

“Y entonces ahí es donde nos dimos cuenta que también la Corporación están totalmente ya comprados por la empresa. Pero con la buena voluntad de las comunidades dijeron: ‘no, tenemos que hacerlo, tenemos que hacerlo porque estamos en base de ley, no podemos violar una ley porque se programó’”.[11]

Los vecinos organizados consiguieron el apoyo de la Asociación de Abogados Mayas, la Universidad de San Carlos y la Procuraduría de los Derechos Humanos –PDH-, y el 13 de mayo, como estaba programado, se realizó la consulta comunitaria de buena fe en las 12 comunidades que se estaban organizando en contra de la empresa cementera. En la consulta participaron 8,940 personas, de las cuales 8,936 votaron en contra de la construcción de la cementera y 4 personas votaron a favor de su instalación. El 30 de mayo una marcha llevó el memorial con los resultados a la Municipalidad de San Juan Sacatepéquez. Más tarde con apoyo de la CONIC se entregaron a la Procuraduría de Derechos Humanos, el Congreso de la República y el Ministerio de Energía y Minas.

La empresa no hizo ningún caso ni se dio por enterada de la actividad. Recientemente había conseguido un estudio de impacto ambiental favorable de parte del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (resolución ECM/KC 185-2007-ECMK), y que el Ministerio de Energía y Minas le otorgara la licencia del derecho minero “San José Mincesa”, con base en la resolución número 00805 de fecha 17 de abril de 2007.[11]

30 de junio gran  Movilización contra la militarización 


En el marco del día nacional e internacional contra la desaparición forzada en Guatemala, el 30 de junio del 2012, las doce comunidades realizaron una de las mas grandes movilizaciones que se han presenciado en el territorio de San Juan Sacatepequez. Más de 18 mil personas del pueblo Kaqchikel, organizaciones campesinas e indígenas y organizaciones populares se sumaron el 30 de junio hace un año para demandar al Estado y   Municipalidad el retiro inmediato de la Brigada Militar, el pleno respeto de la Consulta Comunitaria de Buena Fe y la cancelación de la licencia de exploración y explotacion minera de la empresa Cementos Progreso. 

Durante esta jornada de movilización el alcalde Gustavo Bracamonte acompañado por el Consejo Municipal ante la presencia de las autoridades comunitarias aceptaron respaldar sus demandas y firmaron  un acuerdo para que el día  02 de julio el Consejo Municipal en pleno elaborara un Acuerdo Municipal para solicitar el retiro inmediato de la Brigada militar “Héctor Alejandro Gramajo”. Gustavo Bracamonte se comprometió con las comunidades de San Juan Sacatepéquez de entregar el documento oficial el día 06 de Junio en una nueva reunión en la municipalidad. 

Ante la presencia de las autoridades comunitarias concejales de la municipalidad excusaron la inasistencia del alcalde municipal alegando que se encontraba en la ciudad capital participando de una reunión en la casa presidencial, pero que en esa reunión él personalmente haría entrega de dicha solicitud al presidente.[12]


Exactamente un año después, 30 de junio 2013, las demandas y exigencia de las doce comunidades Kaqchikeles continúan sin ser atendidas y resueltas, en una clara violación de los derechos colectivos de los pueblos originarios. 

Por otro lado la presión de la empresa Cementos Progreso sobre el gobierno central, la municipalidad de San Juan Sacatepéquez y grupos patrocinados por la empresa afines a Cementos Progreso que continúan haciendo mas profunda la conflictividad, agresiones contra lideres y lideresas comunitarias y  violaciones de derechos humanos.





[1] Prensa Comunitaria. Rivera Nelton. Anillo regional aumenta la conflictividad en San Juan Sacatepéquez. Guatemala 25 de mayo 2013.
[2] Prensa Comunitaria. "Sembrar un árbol para cosechar Vida" Doce Comunidades Kaqchikeles. Guatemala 8 de junio 2013.
[3] Mario Celada Villatoro. Criminalización, control social y represión de las comunidades en resistencia
De San Juan Sacatepéquez, Guatemala y su lucha contra la cementera, 2006 – 2010-.
[4] El Periódico. Sección Estrategia y Negocios. Guatemala 25 de enero de 2005.  
[5] El Enfoque. Solano Luis. Valle del Polochic: el poder de dos familias. 9 de mayo 2011.
[6]  Ibidem.
[7] Casaús Arzú, Marta Elena. Guatemala: Linaje y racismo. Guatemala: F&G Editores, noviembre de 2010, 4ta. Edición. 
[8] Mario Celada Villatoro. Criminalización, control social y represión de las comunidades en resistencia de San Juan Sacatepéquez, Guatemala y su lucha contra la cementera, 2006 – 2010-. 
[9] Análisis sobre San Juan Sacatepéquez. Equipo de análisis e información “La Movilización Comunitaria”. Santiago Bastos, Quimy De León, Dania Rodríguez. Guatemala 2013.
[10] Mario Celada Villatoro. Criminalización, control social y represión de las comunidades en resistencia
De San Juan Sacatepéquez, Guatemala y su lucha contra la cementera, 2006 – 2010-.
[11] Entrevista a vocero  y lider comunitario, Doce Comunidades Kaqchikeles de San Juan Sacatepéquez. 2012.
[12]  Convergencia Nacional Maya Waqib’ Kej.  Consejo Municipal da la espalda a las Comunidades en San Juan Sacatepéquez. 7 de julio 2012.

sábado, 22 de junio de 2013

Sipakapa marcha contra la minería a 8 años de Consulta Comunitaria

Por Nelton Rivera -Prensa Comunitaria.

El municipio de Sipacapa se encuentra a 85 kilómetros de la cabecera del departamento de San Marcos, el municipio cuenta con 17 aldeas y 24 cacerios, su población es mayoritariamente Maya Sipakapense, para llegar a Sipacapa hay que recorrer 338 kilómetros desde la capital de Guatemala.  

En el año 2005, exactamente el 18 de junio las comunidades de Sipacapa realizaron la primer consulta Comunitaria de Buena Fe contra la minería y en defensa de los recursos naturales. Esta consulta abriría paso a las 64 consultas realizadas en todo el país desde el año 2005 al 2013. 

El 18 de junio del 2013 se realizo una nueva movilización del pueblo Sipakapense, entre los motivos principales la conmemoración del 8º. Aniversario de la Consulta Comunitaria de Buena Fe contra la minería del 2005 y la continuidad de su lucha contra la empresa canadiense GoldCorp que continua explotando de forma industrial el oro de las montañas de Sipacapa y San Miguel Ixtahuacan. 

La jornada dio inicio con una marcha que recorrió 2 0 3 kilómetros desde la entrada al municipio, en dirección  hacia el parque central de Sipacapa, lxs participantes y las delegaciones de otros pueblos que llegaron en solidaridad y apoyo del pueblo se reunieron al finalizar la marcha en el salón municipal. 

Representantes del Consejo del Pueblo Sipakapense condujeron el espacio para las intervenciones de lxs representantes de otros pueblos que acompañaron este 8o. aniversario, también estuvieron presentes autoridades ancestrales del pueblo Maya Mam y del pueblo Sipakapense, alcaldes auxiliares, líderes y lideresas comunitarias. 

Sipaca y San Miguel Ixtahuacan sufren directamente los efectos destructivos de la mina Marlín, pero ahora en Sipacapa lxs comunidades denuncian al actual alcalde municipal y su corporación por accionar prepotente e ilegalmente desde el poder municipal para beneficiar las operaciones de la mina “Los Chocoyos” propiedad de la empresa Entre Mares S.A. afiliada a la transnacional canadiense Goldcorp con Montana Exploradora. 

La corporación municipal intenta manipular a las comunidades con la intencionalidad de relazar una nueva consulta, segun las denuncias de comunitarios y comunitarias su objetivo sería validar las operaciones de las empresas mineras en este territorio. El alcalde municipal y su corporación han violado una vez más la decisión del Pueblo Sipakapense


Las mujeres mayas nuevamente vuelven a hacer las protagonistas de esta lucha por la defensa del territorio 8 años de lucha contra la Mina Marlín.

Cientos de niños y niños marcharon 
porque tienen el derecho de construir su propio futuro, defender la vida y ser lxs continuadores de la lucha ancestra de su pueblo.

Autoridades ancestrales y comunitarias acuerparon esta movilización en conmemoración de la lucha incansable de los pueblos frente al modelo económico del despojo.

Cientos de comunitarios y comunitarias firmaron el Acta elaborada al cierre de la marcha y concentración realizada el martes 18 de junio 2013 en Sipaca San Marcos, documento que sería entregado a la corporación municipal. 

La defensa del territorio una tarea historica de las mujeres.

Concentración en el Salón Municipal postarior a la marcha realizada en conmemoración del 8o. aniversario de la Consulta Comunitaria en contra de la Minería, realizada el 18 de junio del año 2005.

Cientos de comunitarios y comunitarias recorriendo la carretera que conduce
 al centro de Sipacapa conmemorando 8 años de lucha contra las empresas nacionales y transnacionales extractivas.

 "No somos Terroristas, Somos un pueblo por la Paz"

Cientos de madres junto a sus hijos e hijas se movilizaron porque la defensa del territorio es una lucha de todos y todas. 

Baston de la autoridad comunitaria de los pueblos de Sipakapa, "aquí está nuestra autoridad, electa legitimamente por nostrxs".
"Sipacapa es uno, defiendela por tus Hijxs". 
Comunidad Salitre Grande presente!

Movilizacion en conmemoración del 8o. 
Aniversario de la Consulta Comunitaria de Buena Fe contra la exploración y explotación minera en el territorio de Sipakapa, 2013.